El Riego
En los distintos órganos de la planta, dependiendo de la especie y del tamaño, siempre se debe de mantener el equilibrio entre la liberación y la absorción del agua; dicho así suena fácil y nada problemático, pero esa es la cuestión, está claro que la mayor parte de los problemas con los bonsái, que surgen en los foros de bonsái, son problemas por exceso de agua, y algo menos por defecto.
Son varias las formas con las que se manifiesta un mal empleo del agua; y seguidamente vamos a ver los más comunes:
· Se evapora más agua de la que se absorbe, esto suele pasar en zonas de gran sequedad, tanto por viento como por sol. En este caso la planta se marchitará y morirá si se prolonga mucho esta circunstancia.
· El agua se estanca en los espacios vacíos, o lo que es lo mismo un exceso de agua en el sustrato. Esto puede ser debido a: - Tierra muy fina- Falta de arena en el sustrato- Malformaciones en el tiesto- Exceso de arcillas, turbas etc.- Falta de evaporación. Si esta circunstancia se prolonga durante tiempo, la falta de oxigeno en las raíces, provoca trastornos en el crecimiento, llegando a provocar la muerte.
Claramente estas son las dos situaciones, más importantes de mortandad en los bonsái. Si no abonas correctamente, la planta no estará saludable y no crecerá correctamente, pero se puede mantener durante mucho tiempo con esa carencia. Cuando no se poda, el árbol crecerá feo, y enmarañado, e incluso puede llegar a perder su silueta, seguro que llega a perder ramas, pero no la vida. Pero si no riegas, la has fastidiado, ese acaba en la basura, porque en el plazo de unos días, aunque no haga mucho calor, la planta morirá; si riegas demasiado el proceso es un poco más lento en algunas especies, en otras que necesitan menos agua quizá sea más rápido, pero eso sí, el final siempre es el mismo, sino se corrige.
Para empezar a regar bien (o casi), primero debemos de estudiar varios aspectos, que nos ayudarán a aportar el agua necesaria que necesitan nuestros bonsái, y la primera y quizá la más importante es nadie nos puede marcar una regla fija. Muchos libros e informes sobre bonsái, nos dan unas pautas a seguir, como regar todos los días tal especie, cada dos días esta otra; pues no, eso sencillamente no nos vale, ya que hay muchas variantes como:
· SITUACIÓN GEOGRAFICA.- El que vivas en una zona de más o menos calor, con más o menos lluvias.
· ORIENTACIÓN.- Que tus bonsái estén al norte o al sur, implica un riego diferente, las horas de sol no son las mismas, y por lo tanto la evaporación es muy diferente.
· VIENTO.- Si los árboles están colocados en una zona de viento medianamente fuerte, implica más evaporación, que los que están más resguardados.
· ESPECIE- No todos los árboles necesitan la misma cantidad de agua, es conveniente saber las necesidades hídricas de cada especie.
· EDAD DEL ÁRBOL.- Una planta con pocas hojas necesita menos agua, que una ya formada con muchas hojas.
· EL TIEMPO.- Las necesidades cambian si llueve o hace sol.
· TIERRA.- El volumen de tierra en el tiesto, también juega un importante papel, en las frecuencias del riego. Así como la mezcla a usar, sustrato y riego van totalmente unidos y dependientes uno del otro.
· FORMA DEL TIESTO.- Dos volúmenes de tierra iguales, pero uno en tiesto de cascada y otro en tiesto normal, teniendo la tierra la misma capacidad de retención de agua, se secarán primero el de cascada. Efecto comprobable, cogiendo una esponja con agua, si se pone de pie, recudirá primero el agua, que si se pone plana.
· MATERIAL DEL TIESTO.- Un tiesto sin esmaltar tendrá una perdida mayor de agua, que uno esmaltado.
· COLOR DEL TIESTO.- El tiesto más oscuro acelera la evaporación, debido a que absorben más cantidad de rayos de sol, y se calientan más que los claros.
· COSTUMBRES.- Quien tiene la costumbre de regar en pequeñas cantidades, deberá hacerlo más a menudo, e incluso varias veces al día. Sí en cambio, se aprovecha totalmente la capacidad de retención de agua de la tierra, se deberá hacer con mucha menos frecuencia.
Una vez se haya visto todos estos apartados en nuestros estantes de bonsái, podemos empezar a regar, y la frecuencia con la que lo tenemos que hacer vendrá casi dada.
Ya hemos dicho que no pueden establecerse reglas fijas. El riego correcto de un bonsái debe de aprenderse con la experiencia y con el conocimiento de cada árbol. El objetivo es simplemente ajustar el aporte de agua a las necesidades de cada bonsái. Es interesante observar, que un principiante en el bonsái, pasa por dos fases diferentes en cuanto al riego, sobre todo si el árbol ha sido comprado, y no lo ha trasplantado. La primera fase, viene dada muchas veces por la desinformación que proporcionan ciertas tiendas o grandes almacenes, primero por desconocimiento, y en segundo lugar por su deseo de venta, entonces ponen la cosa como facilita, "simplemente lo vaporizas un poco, y ya está", esa es más o menos la recomendación que dan en estos casos, con lo cual el bonsái no está correctamente regado, y la primera indicación es un agrietamiento en el suelo; ya que la tierra no está húmeda, y suele ser bastante arcilla en su composición, este primer problema llevará a otro tipo de riego. En la siguiente fase, ya que el aficionado, ve que la tierra no tiene buen aspecto, e incluso las hojas del bonsái en algún momento, parece que se quedan como un poco quemadas; empieza a regar compulsivamente, y es cuando el bonsái se encharca, y empiezan a salir manchas en las hojas, podredumbre de raíces, y en fin una serie de complicaciones que en muchos acaban con la vida del bonsái.
El riego es diferente con las estaciones, en invierno es un riego simplemente de mantenimiento, ya que la evaporación es mínima, ya que el sol no calienta tanto, y las temperaturas son más bien bajas. En la primavera se aumenta un poco el riego, pero debemos de tener en cuenta que no debe de ser excesivo, ya que todavía no hay un gran número de hojas, y además los internados sé alargarían mucho, las hojas se harán mayor. Es en el verano cuando debemos de hacer unos aportes de agua mayores y más frecuentes. En el otoño, casi sé podría seguir la misma pauta de riego que en la primavera.
Aunque como ya hemos dicho no hay unas reglas fijas, si se pueden dar unas pautas a seguir:
· Los bonsái deben de controlarse diariamente.
· La tierra no debe de secarse completamente, ya que podrían morir las raicillas finas.
· Se pueden utilizar algunos trucos para saber si debemos de regar, por ejemplo coger un poco de tierra entre el pulgar y él índice y se comprime ligeramente. Si está se desmigaja quedando como polvo fino, regaremos, si forma un rollo entre los dedos está correctamente húmeda.
· El color de la tierra nos puede dar idea de cómo esta de humedad, si la parte de arriba esta clara, pero escarbando un poco la tierra, todavía se ve oscura, podemos esperar un poco para regar.
· Si la tierra se desprende de la pared del tiesto, esta pidiendo a gritos un riego, en ese caso, regaremos suavemente, o vaporizaremos; después de haber esperado unas horas, debemos de regar por inmersión, para que la tierra se vuelva a ajustar a las paredes del tiesto.
· Después de un desfoliado, la necesidad de agua es menor.
· Los árboles de gran necesidad de agua, o aquellos que suelen vivir en zonas con mucha humedad, debemos de regarlos, aunque la tierra todavía esté húmeda.
· Si el bonsái tiene un follaje muy denso, debemos de comprobar que se riega correctamente, ya que aunque sea en época de lluvias, la copa puede hacer de paraguas.
· Si la lluvia es permanente durante varios días, debemos de inclinar un poco los tiestos, para ayudar al drenaje.
· No todos los árboles necesitan ser regados al mismo tiempo, debemos de hacerlo con los que lo necesitan, no ponerse a regar todos por igual.
· El riego por las copas ayudara a eliminar el polvo de las hojas.
· El debate de riego por la mañana o por la tarde tampoco es tan importante, siempre que no se haga a las horas de mayor sol, mejor regar cuando el bonsái lo necesite.
· Aunque no es un factor critico para el bonsái, el agua de riego debe de estar más o menos a la temperatura ambiente, y para eso es conveniente dejarla reposar durante un tiempo.